martes, 30 de junio de 2026

                                                           El retorno de la felicidad





Una manera de entender el el malestar subjetivo, es a partir de la idea de que aquello reprimido regresa en forma de síntoma y este divide e interroga al sujeto. Hay algo del sujeto aferrado a un goce opaco a su conciencia  que  le concierne y se repite como la elipse de un cometa. "El retorno de lo reprimido", lo llaman los clínicos. 

El síntoma no está necesariamente en el pasado esperando el momento idóneo para salir y sorprender al sujeto. Algún acontecimiento del pasado resignificado con un acontecimiento del día a día puede advenir síntoma..  Su tratamiento pasa porque el sujeto historice su malestar  con la palabra para darle una nueva significación que traiga como efecto una pacificación subjetiva. Tarea difícil en los tiempos que corren donde la imagen pesa más que la palabra y la letra. 


Del pasado quedan improntas que en el futuro se pueden resignificar y ayudan al sujeto hacer un dibujo en el que pueda reconocer algo de  la causa de su deseo.

Una de esas improntas que al paso de  los años van cogiendo un valor diferente, tiene que ver con mi encuentro con el saber y la amistad. Y no hablo de improntas de la más temprana infancia, hablo de encuentros post adolescentes, donde el deseo ya entra en juego y los encuentros  y los desencuentros con el grupo de referencia marcan las coordenadas de por donde van los tiros en cada uno....

De ese pasado universitario ha retornado, como un cometa que pasa cada tanto,  la visita en Barcelona de mi amigo Oscar, que en las últimes tres dècades lo he visto un par de veces, pero que siempre esta   y le tengo presente como si nos hubiésemos visto antes de ayer, al finalizar la jornada universitaria cuando él cogía el transporte publico para la Estrada  y yo para Bonanza en la Bogotá de los 90.

Oscar es otro navegante de la vida, de largo aliento, siempre bien orientado y con rumbos certeros que ha sido capaz de sortear tormentas subjetivas sin perder el rumbo. Siempre con determinación y perspectiva. 

Su capacidad de anàlisis, su inteligencia, su astucia, su sensibilidad, su compromiso social siempre me llamaron la atención y admire. Su sensibilidad  lo llevo del teatro social a la labor de docente en colegios de secundaria, siempre capeando temporales  desde el trabajo de base, alejado de discursos teóricos, si bien reflexionado sobre su praxis. 

Vino con su família, con Francis su amor eterno, su compañera de travesías oceánicas, con quien se han querido incluso desde antes de nacer. Esto de que "el amor no es posible para toda la vida", dicen algunos, yo podría contestarles que conozco una pareja que tiene amor para muchas vidas. Algo hicieron: algún brebaje, algún conjuro, una confabulación màgica,  pues  al parecer los limites de su amor los pusieron allí donde termina el universo y como el universo es infinito...........



Su hija, Catalina potente como sus padres pero en versión premium. Nada más escucharle un par de frases ya te das cuenta que lo mejor es callar  y aprender. Pertenece a una generación donde sus fuentes son  aún el texto escrito en papel  y los limites de lo digital. Su bitácora de navegación le permite   orientarse rápido y segura en este mundo que ya para  algunos  nos resulta indescifrable. En este sentido con Osquítar  y otros amigos  comunes de nuestra generación, estamos más cerca de la  enciclopèdia Salvat de 4 tomos de color gris y con bonitas fotografías. No tenemos disco duro ni un software que sea capaz de leer el mundo a gran velocidad. Somos la ultima generación formada en analògica con los libros que podían estar a nuestro alcance. La biblioteca de Borges era una quimera....  

Elena, la madre de Francis, la abuela de Catalina, la "suegrita de Osquitar" se le puede nombrar de diferentes maneras, pero llegas a una misma conclusión: Qué mujer tan vital: Las más joven y adolescente de todos, con ganas de caminar, de comer, de navegar, de ver, de charlar, de experimentar. Elena ya viene de vuelta de muchas cosas y cosas complejas como lo es la lectura de la realidad a partir del orden jurídico. Elena se ha ganado el derecho de "hacer lo que se le da la gana" sin ruborizarse., quizás Elena esta viviendo más allá del bien y del mal, como Alexis Zorba el Griego, con intensidad y desde los sentidos.." Les toca a los jóvenes construir el mundo que quieran..."

Así pues, la visita de Osquitar venía con aliño, con " sus tres mujeres"  y no porque sean propiedad de mi amigo ni mucho menos, no se me mal interprete,  lo subrayo en el sentido de que que son  tres mujeres  de diferentes generaciones en las que oscar se puede ver  reflejado y que le acompañan en su particular travesía por la vida  como faros  que le orientan a llegar a puerto seguro. Probablemente cuando las mira  debe pensar "que feliz soy". Incluso hay una cuarta que esta en Colombia, su hija menor. La vida de Oscar rodeado de mujeres,  que como un presagio le están orientando en este cambio de paradigma que implica la visibilización y puesta en escena de las mujeres como nunca antes en la historia de la humanidad o como mínimo en la historia de occidente.

La impronta del saber y la amistad  del pasado que representa mi amigo, advino dicha al poderle hacer de anfitrión unos dies.  En este caso el pasado me trajo felicidad.

Salimos con muy poco viento, salida de tarde, el Garbi, el viento predominante en esta zona era muy dèbil. Es un viento del SW que sopla a partir de las 11 o 12 am y ronda los 10/15 nudos.  Al final fue una brisa muy dèbil entre 5/10 nudos  suficiente para movernos a vela sobre una mar plana.

Elena se dedico a contemplar, a observar, de tanto en tanto le venían recuerdos de pasadas experiencias náuticas y las comentaba. Su atención estaba entre el aquí y el ahora y los recuerdos que estos suscitaban.

Catalina se hizo con la pala de timón del Antares, entendió rápidamente su dinàmica: que si babor, que si estribor, que ha crujía. Esto facilito que yo me dedicará a izar las velas con Oscar y explicarle historias de Bernard Montessier, el mítico navegante francès. 

Francis muy "palas que sea" con un punto de osadía y prudencia necesarias tan necesarias en las tripulaciones. Dudo del baño en el mar, pero al final pudo más su curiosidad que su prudencia.

Disfrutamos de un baño a 2 millas de la costa, hicimos un par de bordos, nos reímos, charlamos , compartimos y no gritamos : "Tierra a la vista después de una larga travesía oceánica, sino nos maravillamos con una visita  de una familia de delfines,  que se acercaron por babor y estribor al Antares.



Fue un verdadero bautizo de mar con condiciones optimas para disfrutar, explicar, compartir...

La alegría de hacer una pequeña salida a navegar con un amigo del alma, no tiene precio, pues en el mar no hay salidas pequeñas ni grandes, hay salidas y cada una es una experiencia irrepetible a la que hay que ponerle gusto y las artes marineras que requiere y esto lo logramos entre todos  que fuimos capaces de hacer navegar al bello Antares, el velero de 8 metros que le enseño a Osquitar y su familia a que huele el mediterráneo.



El Antares

No hay comentarios: