sábado, 30 de abril de 2022

De la Bretaña Francesa a Villajoyosa España 1000Mn: De Roscoff a Port Medoc, Francia: Una travesía mayor de cerca de 300 Mn

Roscoff a Port Medoc,  Francia: Una travesía mayor de cerca de 300 Mn 


Este 2022 se cumplen 10 años del cruce atlántico con la Nao Cacao, una década desde esa maravillosa travesía que me ha traído a incursionar en traslados de veleros: Todo un desafío que más allá de  poner a prueba  tus habilidades marineras, te pone en contacto con armadores y  diferentes tipos de veleros que  tienes que ir descubriendo, durante el trayecto. 
El traslado de un velero de un puerto a otro no es una navegación  sólo de placer, es una navegación de mucha responsabilidad donde el armador confía en tus dotes marineros, ya sea como tripulante ya sea como patrón, para llegar a buen puerto lo antes posible y sin incidencias que  hagan del traslado un navegación imposible o con heridas para la embarcación. .Se han de poder conjugar muchas variables: Meteorología, disponer de tiempo, estado de la embarcación, planificación para muchas millas en el mar y ganas muchas ganas.

 En las largas y cansadas jornadas de un traslado siempre encuentras momentos

 donde te alegras de estar vivo y estar allí en ese mismo  instante, lo que llama la fenomenología el "aquí y el ahora", que te hace repetir  como una droga y te ves atrapado en la compulsión a la repetición esperando ser llamado ha enrolalarte en   otro traslado. Cada traslado es único, es diferente, te pone de cara con nuevos desafíos y te recuerda cansancios ya conocidos.....  

Cuando Juan se puso en contacto para acompañarle hacer el traslado de su Moddy 333 de Roscoff a Por Medoc, navegando por la Bretaña francesa que tanto me ha atraído y me impone respeto, no pude decir que no, si bien el aceptar  venir hizo de mí un cóctel de miedo, ganas, incertidumbre y alegría. Navegar por la Bretaña es diferente, es otra cosa para los que venimos y estamos habituados al mediterráneo.   


 
Navegar por la Bretaña son palabras mayores: Las corrientes, la mareas y sus coeficiente, Los faros, los bajos, la pleamar y la baja mar, la meteorología, las balizas de los canales a las entradas de los puertos,  la señalizaciones de desmarques o aguas navegables, el golfo de Vizcaya y su fama de mal genio, en fin, una serie de ingredientes que hacen de esta zona un lugar especial por su belleza y por sus peligros, por su historia y por lo que representa hoy en día para la náutica, en tanto cuna de grandes navegantes y punto de salida y llegada de las regatas oceánicas   más prestigiosas. 


Juan, el armador, es un un hombre de mar, es un marino forjado en la marina mercante, un caballero en el mar y en la tierra que quiere remodelar su velero comparado en Inglaterra y disfrutar de singladuras tranquilas y en familia en el mediterráneo.       Su conocimiento de las mareas y de su barco, la planificación de la travesía y su buen estar a bordo fueron claves para poder hacer el traslado en 4 días. Un verdadero trabajo en equipo que nos permitió sortear cada uno de los pasos más complicados de esta travesía
De Roskoff salimos con la marea alta dejando la isla de Bazt por babor. Si bien se puede cruzar por canal con marea alta, preferimos no arriesgar en está primera  jornada. Poco viento, solo con la mayor y el motor a buscando una media de 5 nudos.  Una vez pasada la isla, tuvimos un corriente en contra que nos tuvo cerca de 3  horas navegando a 2 nudos de velocidad. Cuesta mucho no poderte ayudar con la vela y ver que pasan las horas y apenas avanzas.
Sobre las 7 de la tarde,  recalamos en  L'aber Wrach , un puerto en el interior como de una especie de riada que desemboca en el mar. Entramos con la marea alta y con luz aún de día La enfilación del faro es una buena referencia, pero ha medida que te acercas a tierra  hay que ir muy atento con la señalización al canal y los bajos. Ya en puerto pudimos cenar en tierra y visitar los alrededores del puerto. No dejaba de sorprenderme el ver muchos barcos con marea baja casi tocando el suelo o directamente apoyados en el suelo. 
Zarpamos nuevamente sobre las 5 de la mañana, y continuamos nuestra navegación. Nos despertó los motores de dos pesqueros que salían a faenar sobre las 4:00am
La isla de Quessant, la dejamos por estribor siguiendo la señalización del Navionics por un canal navegable. La ayuda de material electrónico y programas como el Navionics es fundamental para poder navegar si no conoces la zona por donde está navegando. Los derroteros en papel hay que tenerlos abordo, pero  con la información que te da el Navionics en una travesía ya no pueden competir. Las cartas de papel son importantes y hay que conocerlas, pero creo que hoy por hoy es indispensable y seguro ayudarse de programas para navegar con tables o  móviles. La náutica tiene mucho de antaño, de clásico, es casi poético un astrolabio  abordo, una estantería en la meza de cartas llena de cartas y derroteros, pero la era digital a llegado y aplicaciones como las nombrada más arriba son verdaderas linternas en la oscuridad...
Una vez dejamos la isla de Quessant por la aleta de estribor y el canal de Brest por babor,  los rumbos son de sures y empezamos a bajar en latitud.
El viento durante la mañana en diferentes momentos nos daba ángulo para ayudarnos con el Génova y sobre el medio día nos permitió navegar un par de horas solo a vela haciendo una buena media y en derrota de destino: la Isla d' Yeu.

Antes tendríamos que pasar por el Raz Sein, donde las corrientes apenas te dejan avanzar  y un par de faros y un islote con una casa en medio del mar te entretienen mucho la vista y te hacen preguntar  el cómo hicieron para construir esos faros en medio del mar..? Es un zona donde el viento nos ayudo para poder pasar a vela, pues a motor a penas avanzábamos. Fueron un par de horas a vela, donde calculamos muy bien las viradas manteniéndonos a una distancia prudente  de los faros. A pesar de que el Gatum  (Nombre del velero) no es un gran ceñidor por sus características, es un velero que navega bien con vientos de cara. Los vientos de través y los vientos portantes son donde el velero da mejores prestaciones.

La noche muy fría y con Juan hicimos guardia de dos horas cada uno. Si hay algo  que no he podido aprender es utilizar ropa náutica acorde a las zonas y condiciones en que estoy navegando. Como en otras ocasiones mi ropa de abrigo era más apta para navegar por internet, que para pasar una noche húmeda y fría en el golfo de Vizcaya. en el mes de abril. Los caldos y las bebidas calientes en las noches tan frías te hacen volver el alma al cuerpo y Juan en esto era muy oportuno para mantener la moral alta. 



El el día de nuestra tercera jornada de navegación nos regalo algo de brisa y sol.  Pudimos  hacer navegación a vela y como casi siempre la vela y las horas en el mar  instauran silencios a bordo y momentos de introspección que definiría como: " Los momentos del punto fijo". Son esos ratos que tu mirada se pierde en el horizonte y el tiempo se congela...Allí tu imaginación también suelta amarras o simplemente experimentas el que vivir es respirar



Entramos en la Isla de D'yeu justo al finalizar la marea alta, al atardecer. Nos llamo la atención no habernos cruzado con casi con ninguna embarcación, mas sin embargo en la bocana  del puerto, minutos antes de empezar la baja mar, nos encontramos   haciendo fila con otras dos embarcaciones. Las mareas por estas latitudes llegan con mucha puntualidad y esto la saben los marinos de estas aguas para entrar y salir en puerto. Sus travesías las calculan en función de la pleamar y la bajamar.


Ya en la isla mucho ambiente nocturno, pero después de las 9. 00 Pm ningún restaurante te sirve nada de comer. Este aspecto nos llamo la atención, pues lo lógico sería que con la última pleamar del día que entran los últimos barcos a puerto, pudiesen cenar en algún restaurante. Solo hay una maquina donde venden pizzas para llevar.
las mareas cada 6 horas cambian y esto marca los ritmos del mar, de los marinos, de la vida en el puerto.
Dormir amarrado en puerto después de una jornada de navegación es un de los placeres que más me atrapa de navegar: el velero te arrulla y los ruidos y preocupaciones de estar en mar abierto o las guardias de cada dos horas dan paso a una ducha de agua caliente en puerto y un meterte en tu camarote, ya sin frio, a descansar profundamente. Para mi es un de los momentos y de los sueños que mejor sueño.....



En los dos puertos que recalamos, también señalar que no hay marinero y a partir de las 20:00pm, ya nadie te contesta a la radio. Suelen haber amarres de transito gratuitos  y tienes acceso a las duchas y lavabos. 


A la mañana siguiente  zarpamos cerca de las 10 de la mañana, para afrontar nuestras últimas 80 Mn hasta el destino final: Le verdon Sur Mer 




En la ultima jornada, ya sueles estar muy amarinado al ritmo de la travesía que estas haciendo, tienes las referencias de las medias que hace la embarcación, de sus consumos.. Ya le conoces las maniobras y sus peculiaridades, pues si bien todos los veleros se rigen por los mismos principios, cada uno tiene lo suyo, sus trucos, su manera de navegar. 

Sabíamos que el "Gatum", con 15 nudos de viento podría navegar a 5/6 nudos de velocidad, mucho más rápido que yendo a motor. a 1500 revoluciones. En diferentes momentos de los anteriores tres días, el barco nos enseño lo marinero y estable que es. Es un velero que arranca con relativamente poco viento y cuando entra en inercia de  crucero hace buenas medias.  No es un velero que escore demasiado, debido a sus dos orzas semicorridas que lo hacen muy estable y en caso de una bajamar quedaría apoyado en el suelo.




La entrada al canal del Garona,  como en algunos  puertos más de la Bretaña hay que entrar con la pleamar (+1 ) .  Las mareas tienen un coeficiente de 0 a 120. Si el coeficiente esta cerca del 120, significa que entrara más agua de la que sale y por  la poco profundidad de algunas zonas se generan olas rompientes. Nosotros entramos con un coeficiente de 102 y entramos justo con la pleamar. Como consecuencia las olas nos pegaron un buen meneo. Es conveniente entrar una hora después de que se haya instaurada la pleamar y de esta manera evitas las olas que nos empaparon de pies a cabeza y estropearon nuestros móviles.  Quedaban unas 10 millas para llegar a puerto y se hicieron largas tiritando de frio. Un barco respondón, estable y marinero, un buen motor, el material de seguridad y las velas  izadas o listas para ser izadas es importante para salir de apuros.  El Gatum nos enseño que es un barcazo y que con un poco de tranquilidad y hacer marinero se deja gobernar y nos puede sacar, como nos saco, de un apuro. Así nos despedimos del golfo de Vizcaya. Mojados de arriba a bajo y sin poder hacer fotos del final de nuestro traslado. 
Con juan en estos 4 días fueron más que un traslado, fue un encuentro muy técnico y  precioso donde cada uno de nosotros nos hemos hecho más marineros. 
El Gatum ahora enfrentará las aromas del sur de Francia por el  canal de Garona y del Midi hasta Sete. Dejará atrás el atlántico y llegará al mediterráneo, pero está será otra historia.. 
 






 

lunes, 6 de diciembre de 2021

De la Manga del mar menor a Calpe: Los piratas también abordan en tierra

 

Gonzalo, un entusiasta  armador de un 9 metros comprado en el verano, nunca pensó que la primera gran borrasca por sortear con vientos de fuerza 6 la iba tener que lidiar en tierra con unos "especialistas en náutica" que le iban a poner su barco a punto para hacer un travesía de más de 350 Mn desde la Manga del mar menor a Portbou.

La compra de una embarcación de segunda mano siempre trae consigo gastos extras, reparaciones inesperadas, cambios de piezas y los ajustes necesarios para hacer  el traslado hasta el que será el puerto base de la embarcación; travesía   que sirve no solo para trasladar la embarcación, sino más aún para valorar  cómo navega la embarcación, el estado del motor,  los consumos,  la jarcia,  las velas y el estado en general   del velero. A partir de aquí dejar nuestra embarcación a son de mar es cuestión de tiempo y cariño.

 El traslado es el encuentro del patrón con la embarcación y suele comenzar muchas veces como un matrimonio con luna de miel y pedida de divorcio a la ves. Siempre he pensado que un barco no se compra, hay que parirlo y los primeros tiempos de propietario son dolorosos

Hay que aguantar, no tomar decisiones en caliente. La reconciliación con tu embarcación viene con los primeros bordos, el viento en la cara y entrar a puerto a descansar.....

Un buen refrán marinero dice que el mejor velero es el que tienes..!  No le sobra razón.

Bordos a Torre ViejaBordos a Torre Vieja

Gonzalo en verano ya había intentado llegar a Portbou, pero tuvo problemas con el motor y el "famoso moco" del tanque de gasoil le hizo terminar su primer intento en Moraira, desarbolar su velero y regresarlo a la manga del mar menor en camión para hacerle la respectiva reparación. 

Aquí empieza su "tormenta" con los especialistas de tierra que prometieron dejarle el motor "listo para los próximos 30 años " En seis meses le regresaron su embarcación con "supuestas" reparaciones de motor  de problemas que antes no existan y "listo" para navegar... Eso si, le hicieron pasar por caja a abonar un mal trabajo. Piratas en toda regla que mermaron el presupuesto del armador, pero que no lo hicieron desistir  de sacar su velero de las mandíbulas de esas pirañas, que estaban dispuestas a morder más y su voracidad parecía no tener limites.

El traslado:

Juntó tripulación y se decidió volver a intentar llegar a su puerto base navegando.. La meteorología y los problemas de motor no nos lo pusieron fácil y en dos jornadas intensas de situaciones náuticas bien resueltas logramos llegar a Calpe, puerta del Cabo de la Nao, allí donde Gonzalo había llegado en verano en su primer intento. 

Vladimir, Víctor y quien escribe ( Mauricio) quedamos con un sabor agridulce de no haber podido llegar más lejos y alejar el Rakna (nombre del velero)  aún más de las aguas de esos piratas de tierra. 

El mar te ofrece ventanas meteorológicas y cada una de ellas tiene sus riesgos.. Hay que aceptarlas y  nunca subestimar la belleza de su poderío. El parte y los infortunios del motor nos dio para llegar a Calpe...


Trayecto a Calpe 

Después de viajar gran parte del día desde Barcelona a la Manga del mar menor, embarcamos el jueves 2  de diciembre con el animo de zarpar esa misma noche, pues la previsión más al norte, sobre el golfo de valencia y en particular el  Delta del Ebro de cara al domingo 5, era poco aulagueña para intentar pasar con los vientos de más de 35 nudos que se podrían instaurar.. Queríamos ganar tiempo y llegar a la altura Vinaroz, allí valorar e intentar una navegación de protección costera a partir del Delta hasta aguas cercanas a Barcelona. Era un mistral que invitaba a la prudencia pues iría en ascenso a partir del jueves 2 con vientos mantenidos  entre 15 y 20 nudos y algunas encalmadas por los efectos de sombre de la costa y picos de más de 35 nudos en rumbos directos.

Salir de la manga del mar menor era un prioridad para evitar los vientos más fuertes en un par de días, pero  el puente de salida  de la manga tiene unos horarios muy específicos y solo pudimos salir a las 6 de la tarde del mismo jueves.






Al atardecer y con el manto de la noche ya encima nuestro logramos salir de la Manga, con el barco "apenas preparado" para realizar la travesía hasta San Pedro donde pensábamos poner el barco a son de mar, para acercarlo a Porbou, más de 350Mn por la proa.  Pudimos apenas montar un Génova y comprar algo de comida para poder llegar. La idea inicial era navegar desde San Pedro hasta el Cabo de la Nao rumbo directo y desde allí poner proa hacia Vinaroz.
Nada más salir el viento empezó a subir y los 15 nudos que esperábamos se convirtieron en 20 nudos con rachas de 25 nudos que nos hacían escorar bastante. La Génova (vendida por los especialistas piratas) salto de la guía  que  no aguanto las rachas. Muy probablemente la relinga estaba cedida y no soporto la fuerza de la racha.
Paralelamente constatamos que el motor había  dejado de funcionar y nos encontramos con los dos sistemas de propulsión heridos: El motor y las velas.
El viento que al principio nos  hacía avanzar, ahora nos alejaba de la costa y nos hacia retroceder hacia un  paisaje amenazante de tormenta eléctrica que teníamos por  la popa.
Decidimos montar el foque del barco y desistimos de la idea de ir a San Pedro y  mejor poner rumbo a Torre Vieja, pues era un puerto que su bocana es amplia y hay margen en su interior para la maniobra a vela. Estabilizamos  la embarcación y nos turnamos la rueda con uno de nosotros siempre en la mayor desventándola, para poder pasar las rachas.  

Un tramo que pensábamos hacer en un par de horas, se convirtieron casi en 6  duras horas  de navegación a vela con vientos de 20/25 nudos que nos puso a prueba.  El Rakna nos enseño su nobleza y a pesar de no ir rizados  aguanto bien los envites del viento, dándonos sensación de seguridad
En Torre Vieja pudimos descansar un rato, reponer fuerzas y estado de animo que había mermado el viento y el frio de la noche anterior. Tras la visita de un mecánico honesto, este nos señalo el "posible fallo" que tenía la embarcación en el motor. 

Después de probar el motor, ya el viernes  3 al medio día  nos lanzamos a continuar, consientes que muy seguramente la idea de cruzar el Delta antes del domingo era complicado, por tanto nos pusimos como objetivo Vinaroz y allí valorar.  Descartamos rumbos directos y optamos por una navegación de protección costera.

La salida de Torre Vieja fue más preparada y menos improvisada: Salimos rizados en la mayor y pusimos el barco lo más confortable y a son de mar para las millas que teníamos por la proa.  La moral estaba alta y cada uno de nosotros nos sentíamos capaces de gobernar la embarcación con seguridad. El trabajo en equipo en los bordos de la noche anterior y el buen estar de todos nos dio confianza para continuar.


Fueron cerca de 10 horas con unos 15/20 nudos del través o de ceñida que navegamos muy plácidamente y haciendo muy buenas medias. 




Los silencios de la noche anterior, dieron paso al descanso, a las conversaciones más humanas y más cercanas. 

Instauramos guardias de una hora que pasaban volando. Una jornada de navegación donde literalmente nos devoramos las millas por la proa.

Sobre las 11 de la noche el viento cayo por efecto de  de las montañas de la costa y decidimos volver a encender el motor. El motor nuevamente volvió a dar los mismos problemas: Encendía, pero no propulsaba. Nuevamente las preguntas del origen del problema quedaron sin respuesta.

Decidimos atracar en Calpe después de casi 5 horas a pocas millas de la bocana del puerto y con apenas viento para hacer un acercamiento a vela.



El sábado 4 intentamos navegar hasta  Valencia para cruzar el Cabo de la Nao, pero el motor definitivamente no respondió. 
  El Rakna ha quedado amarrado en Calpe a la espera  de que esta ves  profesionales de verdad arreglen el problema de motor.
Gonzalo, el armador ha sufrido en carne propia el ataque de piratas, pero no me cabe la menor duda que esto quedará como una anécdota y un mal trago del pasado. Es un patrón  intuitivo, con empuje, con mucho sentido común  y criterio náutico. Estoy seguro  que escribirá una bonita historia náutica con el Rakna de grandes y pequeñas singladuras.

Resalto   de este traslado el cuidado exquisito, respetuoso y cercano que en todo momento, a pesar de que las circunstancias le invitaban más al desanimo, que tuvo Gonzalo con nosotros su tripulación. Su buen humor  no lo deja caer y su decencia hace que se le mire con respeto, como a un hombre de mar que ha sobrevivido al ataque de unos `piratas.













sábado, 20 de noviembre de 2021

Airun y el "Antares"

 



Pensar en el pasado no es tan simple como aludir a lo que ya paso. Para los historiadores puede ser siempre una lectura desde el presente de acontecimientos vividos en otra época y que con interpretaciones contemporáneas se crean realidades discursivas que nos explican otras épocas, es decir, el pasado solo existe si se nombra en el presente....

Para algunas corrientes clínicas es el pozo de "eventos" traumáticos" que el sujeto arrastra y lo lastran haciéndole un presente pesado e infeliz. Es decir, el pasado como causa.

Para algunos soñadores puede ser un lugar idílico que abandonamos y olvidamos, para hacer de nuestra vida un reorientar constante para poder volver y recuperar aquello que se fue perdiendo en el camino y sabía a miel...

Dicen los biólogos que la vida empezó en el mar, que allí está el origen...

A veces el pasado, y de esto doy fe, vuelve en forma de marinero, en este caso de marinera.

A Airun le conocí hace más de 25 años. Ambos post adolescentes, yo unos años mayor, con ganas de descubrir el mundo con los binoculares del teatro, de la música, de los buenos momentos que te roban sonrisas y te hacen ser feliz con tan solo el encuentro del Otro. Al cabo de unos años le perdí el rastro y supe de ella, por amigos comunes, que vivía en la montaña y había sido madre...

25 años después Airun emerge del pasado como una marinera armadora de un bonito velero de autoconstrucción que puede tener su edad y que hace parte de su vida, de su infancia de su historia. El Antares, un 9 metro con sello propio, robusto, marinero, echo con gusto y apto para hacer millas náuticas hasta donde te lleve la imaginación.

Airun está poniendo a punto su velero para dejarse llevar por el viento... Yo estoy feliz de colaborarle en lo que esté a mi alcance y ofrecerle empatía náutica y oceánica.

Buena proa Airun 


  

domingo, 12 de septiembre de 2021

Los tres cabos: Nao, Palos, cabo de Gata abordo del Spetses 253Mn


 

En el mes de junio  me contacta Paco, un nuevo armador de un bonito velero clásico de 9 metros, llamado el Spetses, que quería trasladar su embarcación  de Gandía a Cádiz. Paco está incursionando en el mundo náutico y como sucede con todo lo nuevo se "hace un acto de fe" con  lo que se te sugiere y se te dice de eso nuevo y desconocido para ti... En  Gandía su velero se lo "pusieron a punto" para hacer  esta  travesía  de cerca de 600 Mn que por ser costera no es una travesía menor.  Paco pudo comprobar en estas primeras jornadas de navegación que la famosa "puesta a punto", no es más que un inicio de un camino que poco a poco el tiene que ir recorriendo milla a milla para realmente poner su velero a punto, a son de mar, hacer de su velero una extensión de sí mismo y  descubrir los  limites que te indican hasta donde puedes y quieres navegar. No hay garantía cuando se navega, hay travesía y  esta cada uno la escribe. 

Zarpas con una idea y llegas hasta donde te deja el mar...  Esto hay que aceptarlo.

Hay que autorizarse para gobernar  un velero para  poder sortear todos los inconvenientes mecánicos, de jarcia, meteorológicos, de puertos, de papeles de seguridad y un sin fin de dificultades que desde la perspectiva de alguien que nunca  ha navegado es difícil imaginar... y quizás los obstáculos más complicados de sortear son  los propios miedos , esos demonios internos   que no te dejan soltar amarras y que nunca te dejaran aterrizar la idea bucólica de navegar con lo que significa realmente navegar a vela en tu propio velero: mucho más emocionante  e interesante que la idea bucólica.

 Paco tiene el entusiasmo y este entusiasmo le  orienta a seguir adelante con su velero y su proyecto náutico. Ya ha zarpado y ha empezado su travesía. 

Para mi ha sido un honor poder acompañarlo en este momento inaugural, en estas primera millas náuticas abordo de su bonito velero. Su buen estar marinero me han contagiado de ese entusiasmo que la vida de tierra adormece y me aleja del goce de navegar.

.  



Hora de llegada a Gandía




Nada más zarpar del puerto deportivo de Gandía el muerto se enreda en la hélice y toca bañito de mar en puerto para desenredar el muerto. Cada velero se ha "domesticar", tiene sus "mañas" sus tiempos de reaccionar al timón, a la virada, a la trasluchada. La maniobra es personal es propia de cada velero, y si bien hay conceptos generales de maniobra para todos los veleros, cada uno tiene lo suyo, su particularidad y la primera misión para cualquier patrón y tripulante es ir descubriendo los secretos de la embarcación en que está navegando.

la idea inicial era zarpar y navegar hasta  Málaga o algún puerto andaluz. No disponía de tiempo para acompañarlo hasta Cádiz.  Los imprevistos y el margen de tiempo del que yo disponía solo nos permitió   llegar hasta Almería. Dándonos la oportunidad de cruzar  tres de los cabos más importantes de la costa mediterránea española: Cabo de la Nao, Cabo de Palos, Cabo de Gata 
Parte del reto era poder conocer la embarcación y descubrir sus posibilidades náuticas navegando, su consumo de motor, su estabilidad, su media de velocidad, su gobierno, su comportamiento en los diferentes rumbos
Gran parte de la travesía disfrutamos de un Gregal con unos 20/25 nudos sostenidos, que nos permitía hacer rumbos portantes. Probablemente mucho viento para probar por primera ves una embarcación., pero teníamos claro que iríamos viendo por el camino y valorando en cada momento los pasos a seguir que siempre estuviesen con consonancia con la seguridad de la embarcación y la tripulación.

El paso por el Cabo de la Nao fue algo incomodo, pues si orzabas para alejarte del cabo nos acercaba a un través y a mucha ola con las escoradas respectivas. Por el contrario si caímos mucho nos acercaba  demasiado al cabo, que con el viento y el mar que habían podían comprometer la seguridad. Fue nuestro primer desafío y todo un alivio cuando pasamos el cabo de la Nao, pues nos alivio el estar abordo que por la ola cruzada lo hacia incomodo. Al cruzar La Nao, pudimos caer más y poner un rumbo más cómodo  


Hicimos una parada técnica en Torrevieja para repostar y enfilarnos para cruzar nuestro segundo cabo: El Cabo de Palos.

El viento se mantenía y en este primer día de navegación y al paso de las horas fuimos ganando en la gobernabilidad del embarcación. El velero en portantes era bastante estable y a unos 5 nudos de velocidad 
El paso de Palos no fue tan comprometido en relación al rumbo que el cabo de la Nao, que nos hacia orzar demasiado pues teníamos a sotavento tierra y mar formada.

Palos lo pudimos cruzar con un rumbo más de aleta franca, pero a cambio nos cobro el peaje de un obenque que rompió y que tuvimos que asegurar utilizando una escota de respeto. Por otro lado el motor empezó a perder algo de gasoil y no funcionaba correctamente. Tomamos la decisión de pasar la noche en Mazarrón y poder valorar más tranquilamente los pasos a seguir.   



La posibilidad de abandonar la travesía en Mazarrón estuvo presente. Encontrar mecánico en pleno agosto y resolver los problemas de motor y de jarcia no era tarea fácil. Para Paco era un verdadero disgusto, pues le suponía planear una nueva logística de la gestión de su embarcación aún lejos de cualquier puerto cercano a su domicilio. 

 

A la mañana siguiente la charla con un mecánico náutico empujaba a tomar la decisión de abandonar allí mismo.
Era complicado continuar con el motor fallando y un obenque roto, por otro lado el gregal que nos acompaño el día anterior había bajado y el panorama de poder navegar a vela  se hacia misión imposible. Zarpar era arriesgarnos aquedarnos tirados sin motor ni viento....
Paco tomo la decisión de salir y probar el motor. Repostamos  combustible y a las 2 horas de haber zarpado el motor volvió a fallar, no arrancaba, decidimos regresar a Mazarrón y resignarnos  a la cruda realidad....
Paco propuso no volver a Mazarrón,  si no ir a Águilas, no estábamos tan lejos y tampoco había nada más que hacer  el resto del día...Así que tomamos rumbo  a Águilas con una brisa que nos permitía navegar casi a rumbo directo. a un través.
Y por esas cosas mágicas que es mejor no explicarlas sino aceptarlas como vienen se instauro un brisa muy agradable que nos hacia poner rumbo hacia San José en cabo de Gata..
Tomamos la decisión de continuar hasta que hubiese viento y acercarnos a Cabo de gata..
Al atardecer el viento volvió a caer  y nos quedamos al pairo unas cuantas horas sin motor ni viento a medio camino entre Águilas y San José en el  cabo de Gata.
Probamos hacer diferentes rumbos, orejas de burro, acuartelar Génova para aprovechar el poco viento que brillaba por su ausencia, pero avanzábamos poco.
Estas horas al pairo no fueron aburridas, ni desconsoladas. Pudimos hablar con Paco de muchos temas e intercambiar opiniones sobre la vida, el amor, la política.
El motor volvió a funcionar y  y atravesamos Gata al amanecer, dejando por la estela una noche  estrellada   de las más bonitas que recuerdo de mis singladuras náuticas, con el cabo de Gata de fondo, una brisa suave pero suficiente para tener arrancada y una mar plana.
Llegamos a Almería al medio día, satisfechos y contentos de haber llegado hasta Almería, cuando 24 horas antes el dilema era cuanto tiempo había que  dejar el barco en Mazarrón.¡ El mar te quita, pero también te da!
Paco marcho para Córdoba y yo para Barcelona cansado pero lleno de mar, de brisa de ola....
estoy seguro que paco recordará esta su primera travesía como patrón. Yo espero poderlo visitar algún día allí donde  este el y su velero y recordar esta travesía tan especial para mi.